viernes, 21 de julio de 2017

'Rodolfo Otero: Amor por la danza', en versión original (7 de julio del 2016 - I)

Hace un año se dio el primer paso para lo que ha terminado siendo el libro, Rodolfo Otero: Amor por la danza (Ediciones Fuente de la Fama, 2017), donde el bailarín vallisoletano cuenta su trayectoria profesional y vital. Un 7 de julio nos sentamos en torno a la mesa camilla del comedor de su casa y comenzó la grabación.

-¿Está grabando?
-Sí.
-Joder. El espía. El grabador espía.
-(...) Rodolfo Otero ¿y el segundo apellido?
-González.
-¿Nacido en?
- Montilla.
-¿Jaén?
-Córdoba (con acento andaluz) Montilla, de Córdoba, hijo.
-Madre mía, suspendido. ¿En el año?
-(con poderío) Mil novecientos treinta y dos.
-¿A qué edad te vienes a Valladolid?
-A los dos años y medio.
-¿Por qué?
-Porque habían trasladado a mi padre, que era director de escuela, de escuelas nacionales, que llamaban entonces, como los institutos de ahora, ¿no le has visto? En la calle Arca Real, que es de ladrillo, como muchos que se hicieron durante la República. Al lado de las casas molineras que había eran como palacios.
-¿De dónde era tu padre?
-De León. Y mi madre también, de un pueblo que se llama Caboalles de Abajo, pegando a Asturias.

Foto del amigo Holly Martins tras leer el libro.

Y la transcripción de las grabaciones, tal cual se realizaron a lo largo de un mes, es lo que traigo aquí. ¿Razones? Si como usuario soy partidario de la libre descarga, también debo serlo como autor. Ya informé al editor de mi intención de sacar en el blog la versión original, el material base sobre el que se ha construido el libro, que dio en una forma narrativa, como esta versión original la tiene, diferente, no 'elaborada', pero con el nexo común de la capacidad narradora de Rodolfo. 
Creo que el publicar las grabaciones originales complementa el contenido del libro y no afectará a su trayectoria de venta, la cual va bastante bien, dentro de su modestia -225 ejemplares, numerados-, y más ahora que también se distribuye por El Flamenco Vive, con lo cual amplia su espacio de distribución, de Valladolid !al mundo! 

-¿Qué recuerdas de la llegada a Valladolid?
-Que vivíamos en esa casa de enfrente y pasamos a esta, que era nueva, tenía cuarto de baño, y mi padre dijo que esta era mejor, claro. Me acuerdo porque el que nos ayudó a trasladar los muebles y los enseres era un carbonero que había ahí (señala enfrente de la casa) que se llamaba Antolín, y me quitó o  perdió un coche, que yo jugaba con él, era pequeño y le ponía en la mesa camilla y no se caía nunca, llegaba al borde y se echaba para adentro. Y le perdí y lloraba yo, el cabrón de Antolín, le puse.
-¿Cómo empieza tu interés por el baile o qué fue primero el interés por la música, el flamenco?
-No, verás, es que primero, en mi casa había una cultura impresionante. Mi padre hablaba cinco idiomas, tenía dos carreras.
-Espera, ¿cuántos hermanos erais?
-Cinco hermanos, pero ahí (en la casa de enfrente) se me murió la única hermana que tenía. 

Estas grabaciones permiten ver el tipo de relación que mantenemos Rodolfo y yo, vecinos con buena relación durante 30 años en el mismo edificio, lo cual permite un plus de confianza, de relajación a la hora de ejercer el papel entrevistado-entrevistador. En el libro se ha rebajado un poco esta relajación, procurando no perder de vista reflejar la forma de ser de Rodolfo, a través de su forma de expresarse, lo que vendría a ser su personalidad, tal vez más expuesta en estas transcripciones. Su personalidad es uno de los atractivos a la hora de encarar este proyecto, una personalidad muy flamenca, la de su tiempo, la segunda mitad del siglo XX (Ochenta y cuatro años tenía Rodolfo en el momento de esta charla). 


-Sigue con lo del inicio de tu atracción por el baile.
-Pues, ya tenía yo catorce años o así, y viendo en el Teatro Zorrilla, de Valladolid, a Carmen Amaya con toda la troupe, con su familia, llevaba mucha gente, gitanos, compadres de ella, de aquí también y les metía a bailar en el teatro, en el Zorrilla. Y ahí fue donde me enamoré del baile, y del flamenco, claro.
-Y ¿antes?
-Y antes, pues no. La música sí, porque mi padre tocaba el laúd, el violín; mis hermanos también, y era en casa un ambiente musical, y de todo, cultural. Mi padre me enseñó, siendo yo un niño, alemán ¡anda, jódete Manuel! Italiano sabía yo también porque mi padre daba clases de todo esto. Entonces vino un italiano aquí (a su casa) porque había en el Prado de la Magdalena, lo que llamaban (con acento italiano) el ‘autoparco’, porque era de los italianos que arreglaban los coches, camiones y cosas de la ‘güerra’; y vino este señor que era mecánico. De Milano. Don Federico Buffa. Se llamaba así. E il mio, mi padre le dijo  por qué no se traía a su mujer aquí, que quería aprender español correctamente. E vino la sua dona, vino su mujer, y estuvieron viviendo en nuestra casa y dormían en esta habitación (donde se graba la conversación). Doña Ada, se llamaba.
-Y de ese impacto de Carmen Amaya
-Ni dormía.
-…  ¿empiezas a querer saber del flamenco?
-No, yo ya daba patadas. Iba, primero, empecé con Doña Ramona, hombre. Estaba trabajando de aprendiz en Sederías de Oriente y no se había decretado, todavía,  el horario –era Ministro Girón– de trabajo, ni los precios, entonces salíamos de la tienda a la hora que les salía de los cojones a los dueños, y a lo mejor a las diez de la noche estábamos repartiendo paquetes. Total que se instituyó la Ley de comercio y yo me marché al Toisón de Oro, en la calle Duque de la Victoria, también era bueno pero no tenía la categoría de las Sederías.
-¿Qué edad tendrías cuando empezaste a trabajar?
-Antes empecé a trabajar, por el hambre que había, porque se murió mi padre, se ahogó mi hermano. Mi hermano llevaba la casa, porque sabía casi… iba a decir como mi padre, muy parecido. Era un monstruo. Con 18 años. Profesor Mercantil.
-¿Tú eras el pequeño?
-Yo era el pequeño. Entonces el ambiente que había en casa era todo cultura, de baile menos.
-Doña Ramona. 
-Doña Ramona era de Huelva, su marido era consumero. Luego, la hija Carmen también enseñaba, se iba a Madrid a una academia a arramplar lo que podía de baile e iba incrementando el repertorio. Nos echaron porque rompí las tablas de su casa, en la calle Calixto Fernández de la Torre, y tuvimos que ir al Hotel Madrid, que estaba en la Plaza Mayor esquina con la calle la Pasión, a bailar, al comedor que estaba abajo.

Invitación de la presentación del libro.

El libro se presentó a finales de abril, desde entonces nos ha deparado a Rodolfo y a mí -y allegad@s- un buen número de alegrías y sorpresas. Algo que ni se nos pasaba por la cabeza cuando comenzamos las grabaciones, que yo afrontaba en plan 'menuda movida en la que me he metido' -y que llegara a ser un libro, y publicarse-, y Rodolfo... pues siendo el mismo, que de meterse en movidas anda sobrado y toros más grandes ha lidiado.
Durante las 14 Jornadas Flamencas 'Ciudad de Valladolid' se nos ofreció la oportunidad de volverlo a presentar como parte de la agenda cultural de su programación, junto a otros autores de libros flamencos. Pedro Sanz, director de las Jornadas y una de las personas influyentes en que este libro se hiciera, él fue quien plantó la semilla, dijo estas palabras:
"El libro que se va a presentar recoge la biografía de uno de los personajes más importantes que tenemos en Valladolid, yo digo que es el más importante, aunque haya alguno que lo cuestione. Es la biografía de un bailaor que llegó a un nivel muy alto, Rodolfo Otero.
Y este hombre a fuerza de tesón, de luchar, consiguió llegar a ser primer bailarín de uno de los grandes del baile flamenco, Antonio Ruiz Soler, Antonio el Bailarín.
El libro a mí me sorprendió muy gratamente porque era el primer trabajo que realizaba Benito Carracedo, crítico musical. Es un libro directo, no tiene ambigüedades, ni florituras. Es directo como es su personaje, como es Rodolfo. Espero que os guste".
Ese es mi deseo también y con la serie de entradas que vendrán a este blog de manera continuada -salvo las oportunas interrupciones para otros temas que surjan-, y marcadas por los días en que se realizaron las grabaciones. He empezado con la del primer día, con el inicio; en la próxima entrada el resto de lo que se habló aquel 7 de julio de 2016. En versión original.

domingo, 16 de julio de 2017

Agujetas, Antonio Gades, Paco de Lucía en el 'Examen de ingenios', de Caballero Bonald (y 2)

Manuel de los Santos Agujetas, Antonio Gades y Paco de Lucía son los otros tres genios que evoca, traza su semblanza artística y personal, por el trato que tuvo con ellos, el escritor José Manuel Caballero Bonald en su nuevo libro, Examen de ingenios (Seix Barral, 2017). Ellos tres se suman a Niña de los Peines y Antonio Mairena, como ya señalamos en la entrada anterior.
De Agujetas, del cantaor que, nadie como él, entre todos los cantaores que tuve oportunidad de oír, que fueron muchos, me conmovió tanto y de ma­nera tan imborrable, podemos acceder al texto entero de su semblanza en este enlace.


Sobre el bailarín Antonio Gades dice Bonald: Llegó al baile flamenco como podría haber llegado a la pintura o a la música y como llegó al marxismo: por pura avidez justiciera de conocimientos (...) La labor de Antonio Gades consistió fundamentalmente en trasplantar las herencias populares al lenguaje culto de la danza (...) nadie lo aventajó en esa difícil alianza entre la sensibilidad antigua del flamenco y las modernas técnicas del ballet europeo (a través de) la mise en scéne, por el montaje austero y estéticamente impecable (de sus coreografías).
El escritor jerezano mantuvo una estrecha relación personal con el bailaor (y su mujer Pepa Flores, a quien dedica un 'examen' en su libro), también una relación artística trabajando juntos en el montaje de Fuenteovejuna.


Sostenía que la música estaba hecha de la misma sustancia que la vida. De ahí arranca su aprendizaje y ahí culmina su magisterio, escribe sobre Paco de Lucía, de quien recuerda un encuentro en su casa con Camarón de la Isla, Pepe de Lucía y el pintor Paco Rebes.
Convertido en uno de los grandes reformadores de la guitarra, quiso llegar a más (...) El silencio era para él la fortaleza inmanente de su corazón... partidario de la felicidad y el sosiego... virtuosismo enigmático, imprevisible por momentos... la estética del duende... 
El duende 'aparece' en las semblanzas de Caballero Bonald sobre estos cinco genios; cree uno como señal del tiempo flamenco -y literario- vivido por el escritor jerezano (El duende -el tarab de los árabes- ese núcleo de la sensibilidad donde se cruzan el dolor y el placer y donde surge de pronto la secreta emoción comunicativa del cante). Un duende que, cree el poeta al hablar de Paco de Lucía, ha perdido su utilidad significante porque se ha entrado en otro tiempo flamenco. Tal vez se le llame de otra manera (el ángel decían algunos; Morente, por ejemplo), o de ninguna. Pero su sentido permanece.


miércoles, 12 de julio de 2017

Niña de los Peines, Antonio Mairena en el 'Examen de ingenios', de Caballero Bonald (1)

José Manuel Caballero Bonald ha añadido un nuevo texto a su extensa bibliografía. Examen de ingenios (Seix Barral, 2017) lleva por título, "un centón de retratos de escritores y artistas hispánicos que me han atraído por alguna razón y a los que he tratado de manera asidua o eventual", explica el autor en el prólogo de un libro que fija su atención principalmente en escritores, su oficio, su vocación. Y entre los "artistas" figura algún pintor y varios flamencos.


La relación de Bonald con el flamenco es conocida y va más allá de la afición, el escritor y poeta ha sido parte activa en su difusión. Ahí está su Archivo del Cante Flamenco. Seis discos en vinilo publicados en 1968 por el sello Vergara (reeditados en 2011 en 4cds por Sony), que recogen una labor de campo llevada a cabo por Bonald entre 1964 y 1966, grabando en directo en tabernas, casas, pueblos, ciudades, "el flamenco genuino". Una antología que anticiparía lo que años después fue, en la televisión, Rito y Geografía del Cante (en este enlace se puede consultar el listado de artistas flamencos "genuinos").
Otro acercamiento reseñable, en formato libro, sería Luces y sombras del flamenco (Lumen, 1975). Recordar que a finales del año pasado-principios de este se editó el disco-libro, Jerez a Caballero Bonald, un reconocimiento, homenaje a la relación entre el escritor, el poeta y el flamenco.
Con La Niña de los Peines inicia Bonald las semblanzas de cinco figuras del flamenco en Examen de ingenios. Comienza contando el primer contacto con la cantaora, ya retirada del flamenco y de la memoria de su vivir, para pasar a describir quien fue/es Pastora Pavón:


En cierto sentido, su personalidad hace un poco las veces de puente entre el cante tradicionalmente vinculado a los maestros decimonónicos y el que empezaba a gestarse en los inicios del siglo XX.
(...) Es sin ambages una figura legendaria; encarna la imagen de la irrestricta libertad interpretativa del cante, cuyo único precepto inamovible es el de conseguir exteriorizar la intimidad por medio de un ritmo y un tono, cuyo nutriente esencial es el "duende". Un raro ejercicio de intuición expresiva que tiene mucho que ver con la llegada a una situación límite (que ella) alcanzó con frecuencia.
(...) Evocar ese "sombrío genio hispánico" viene a ser como restituirle al flamenco su vertiente más primaria, más compleja, más fascinante.
En uno de los encuentros con La Niña de los Peines le acompaña Antonio Mairena, compañero a su vez en parte de la realización del Archivo del Cante Flamenco, como informador privilegiado. Y del cantaor -propiamente un pontífice, o sea, un constructor de puentes... del puente entre la herencia flamenca recibida y la que transmitió a sus contemporáneos- también traza una semblanza, en la que destaca, se le debe, su labor en pro de la dignificación profesional del flamenco: (...) Exigiendo que el artista flamenco fuera respetado y situado en su justa estimación social.
Su tarea fue impagable, señala Bonald sobre quien -fue un hombre de izquierdas- ejemplo el mismo de esa exigencia por hacer respetar el flamenco, como refleja en esta historia:
Un cierto señor quiso contratar a Mairena para que actuara en una fiesta. El cantaor solicitó unos honorarios que al señor le parecieron excesivos, pero finalmente accedió, rogándole que se limitase a cantar, sin inmiscuirse ni entablar conversación con los invitados al festejo. La respuesta de Mairena fue lapidaria: "En ese caso, los honorarios tienen una bonificación del diez por ciento". Qué arte.


Paramos aquí las semblanzas flamencas de Bonald, a retomar en la próxima entrada con los tres restantes genios examinados por el 'duende' literario del escritor, poeta jerezano.

viernes, 7 de julio de 2017

La emoción, el misterio, la imagen de 'Los Ángeles', de Rosalía & Raúl Refree, este domingo en Valladolid

Cantaora enamorada del flamenco, cantaora millenial, neo flamenco, flamenco experimental, la Patti Smith de los tablaos, la cantaora que ha revolucionado el flamenco, el flamenco hipster.... se dice, se ha dicho de Rosalía y del proyecto musical que comparte con Raúl Reffree y recogido en Los Ángeles, el disco que les está llevando por escenarios de todo el país y este domingo llega a nuestra ciudad, Valladolid (diez de la noche; Patio de San Benito; entrada: 18 euros).


Y también por el extranjero. La pareja ha estado esta semana en el Festival de Jazz de Montreal, y como pueden leer -si pinchan en el enlace- en el texto de presentación dedicado a ambos por el festival canadiense también se comparten los mismos comentarios que los medios informativos españoles les han dedicado desde hace un largo año, cuando el nombre de Rosalía saltó a la palestra musical.
Al decir medios informativos se engloba tanto a los mayoritarios -prensa, radio, tv, internet- como a los especializados -y no sólo de música; también de moda, nuevas tendencias-, tal ha sido la difusión obtenida por Rosalía; un hecho sólo al alcance de los lanzamientos musicales tipo superventas; y en el terreno en el que se mueve Rosalía sólo comparable a la atención que tuvo Niño de Elche, en su momento.
Una y otro dieron pie a nuevas (¿?) etiquetas u otras formas de referirse a unos intérpretes que se situaban -antes, después, o no- en el flamenco. Y no cabe duda que es esa relación con el flamenco la que ha propiciado tanta atención, en medios que no suelen distinguirse por la difusión del mismo. Pero la novedad cuenta, y si es con flamenco como que más. Y la imagen también cuenta. 

Vestido Loewe + Zapatillas Nike Air VaporMax          Estilismo de Astel Batlle 
Abrigo Palomo Spain

Para mí la estética tiene que estar al servicio de la propuesta musical. La moda es una vía mediante la cual me expreso. Concretamente conecto con la moda más arriesgada, más personal o más alternativa, aunque también me gustan firmas más clásicas como Gucci, Louis Vuitton o Loewe, declaraba a una revista, en la que posaba con ropas de distintas firmas.



Pero vayamos con la música, con el misterio de ese éxito:
Yo tengo unos referentes muy claros en el Flamenco que son precamaronistas. Como La Niña de los Peines, Caracol, Vallejo, Valderrama… Cosas que son muy antiguas. Entonces todo tiene que ver con ese momento, con la reivindicación de esa época y de ese tipo de cante. El flamenco es algo único. Que nos pertenece. Yo siempre lo quiero reivindicar, es importante… Yo creo que la gente joven también se da cuenta. Hay más público de flamenco actualmente, porque se está creando una escena de un flamenco más actual. 
He tenido que dedicar muchas muchas muchas horas para conseguir “nada”, ¿me entiendes? He tenido que sacrificarme mucho, darle mucha dedicación, porque me enamoré del Flamenco y para mi escuchar esta música fue un antes y un después.
Fue una decisión firme porque dije, yo quiero ser cantaora. Me lo he tenido que currar mazo. Buscar un maestro, encontrarlo más que buscarlo, y él me ha acompañado hasta día de hoy y sigo estudiándolo (se refiere a José Miguel Cerro, conocido como Chiqui de la Línea).


En la trayectoria musical de Rosalía, previa a Los Ángeles, aparecen los nombres de Chicuelo, Fura del Baus, Alfredo Lagos, Rocío Márquez o C. Tangana (el vídeo realizado en colaboración con el cantante neopop alcanza la cifra de casi catorce millones de visionados); esta mezcla también se refleja en sus gustos musicales, en lo que escucha: El Negro del Puerto, Sufjan Stevens, Young Thugh, Kendrick Lamar, James Blake... Camarón (ha contado que su escucha cuando tenía unos trece años fue reveladora).
En cuanto a Raúl Refree, la wikipedia aporta los suficientes datos para tener una clara idea de su trayectoria musical. El sonido de su guitarra no es el típico que acompaña al cante.
Luego, entonces, Los Ángeles (18 semanas en la lista de 100 discos más vendidos en España): La forma de estructurar las canciones, porque ya no son cantes sino canciones, ha consistido en buscar cómo se estructura normalmente la música popular, es decir, las canciones pop. En lo popular hay siempre unas repeticiones, unas ideas sencillas que brillan… 
Hay una intención de que haya una parte tradicional con peso, con las letras y las melodías, y yo he intentado ser muy respetuosa con eso. Luego hago mezclas porque yo una misma letra, la estudio de Morente, de Chacón, o una misma letra la estudio de Molina, de Valderrama y de Vallejo. Me la estudio de varias cosas y luego hago mi mix.


El Duende. Creo que cuando la gente del flamenco habla de eso, se refiere a ese momento. Es como si Dios te estuviese acompañando, sí, como si no estuvieras solo. 
Creo que hay una búsqueda de la emoción muy presente en todo el disco. Lo mismo pasa con los directos donde la prioridad está ahí, por encima de lo que está bien o mal. 
El siglo XXI es otra cosa, se está abriendo algo. 

¿A mí qué me parece Rosalía & Raúl Refree? Tal vez cuando les vea este domingo te lo diga. De momento les dejo con este comentario de Juan Vergillos, en su blog Vaivenes Flamencos, uno de los escasos testimonios procedentes del mundo flamenco sobre la pareja que este domingo actúa en Valladolid (¿Cuánt@s aficionad@s flamenc@s de la ciudad irán al concierto? De momento sólo sé de dos, tres conmigo; para uno de ellos esta letra que canta Rosalía).

Del mundo leguas y leguas,
aunque mi cuerpo ha corrido,
del mundo leguas y leguas,
como aquí me he dejado el alma,
aquí he venido a por ella...

(Alegrías, de La Niña de los Peines

 
 




(He tomado estas declaraciones de Tiumag y Neo2)

domingo, 2 de julio de 2017

Camarón de la Isla en el 25 aniversario de su fallecimiento: siempre vivo en nuestro blog (y 2)

Como decíamos en la anterior entrada, hace cinco años se celebraron diversos actos con motivo del 20 aniversario de la muerte de Camarón de la Isla. Tal y como en este 2017 se celebrarán llegado este 2 de julio.
Volviendo a aquel 2012, la casa discográfica de Camarón publicaba un disco, Con Camarón, con cantes procedentes de grabaciones para RTVE y Canal Sur, acompañado por el toque de Paco de Lucía, Tomatito, Juan Habichuela, Ramón de Algeciras, Paco Cepero, Raimundo y Rafael Amador, Niño Jero, Vicente Amigo, Paco el del Gastor, Moraíto Chico y Sabicas. Además, incluía "Bulería del Cojo Peroche", grabación rescatada a la que Paco de Lucía y Tomatito ponen nuevo toque; y Tomasito, Yeyé de Cádiz, Cuquito de Barbate y John el Canelo, bajo la dirección del hijo de Camarón, Luis Monge, y el asesoramiento de José Manuel Gamboa, en una inédita aportación.

En nuestro blog seguíamos con referencias, noticias como el peculiar homenaje del cubano Pedrito Martínez, al más grande artista flamenco, interpretando en clave musical cubana ocho cantes de Camarón en el disco, Rumba de la Isla.
Durante el 2013 y 2014 con el impulso de la 'marca Camarón' surgen diversos proyectos, que se han extendido hasta la actualidad (museo-casa; actividades continuas), entre ellos estaba el espectáculo Eterno Camarón, que nos trajo a Valladolid a su hija, Gema.

Gema, en un momento de 'Eterno Camarón'. Foto: Ricardo F. Otazo.

Camarón de la Isla es una presencia constante en nuestro blog; aunque haya que recurrir a montajes fotográficos como el que dio pie a una entrada sobre él y Elvis Presley, aprovechando de paso el volver a citar el libro, Sobre Camarón. La leyenda del cantaor solitario (Alba Editorial, 2004), de Carlos Lencero, que recomendamos vivamente, Un autor al que hemos recurrido en otras ocasiones, como cuando recordamos en este blog los citados 20 años de su fallecimiento con una serie de entradas.
La de Lencero; la del amigo Miguel Ángel Galguera; la de Pedro Sanz; la bibliografía existente sobre él; o una en la que recuperábamos un reportaje a Camarón en la revista Europa Viva (una exclusiva de este blog en plan archivo, tipo el excelente blog Papeles Flamencos, por ejemplo; como también nos dio por transcribir la entrevista incluida en el dvd París -87/88- Camarón).


La atracción que ha ejercido el cante de Camarón tal vez sea mayor entre quienes nos podemos considerar pertenecientes a, digamos, la 'generación' Camarón; pero creo que su atracción va más allá de las edades de sus oyentes, sean de ahora o de antes.
Un ejemplo. Rodolfo Otero, bailarín, bailaor vallisoletano perteneciente a una generación anterior, la de Antonio Mairena y su maestro Antonio el Bailarín, le pregunté, ¿qué te pareció Camarón cuando salió?:
-Te voy a decir una cosa. Dentro del conocimiento y de la ignorancia, como Camarón era un progresista, pues en aquella época, los que éramos los flamencos abigarrados, que queríamos el purismo, encontrábamos a Camarón que era, fíjate que tontería, una degeneración del flamenco. Como que rompía los cánones del flamenco. Eso considerábamos. Yo estaba acostumbrado al cante de los cantaores que había antes de él (Niña de los Peines, Caracol, Mairena...). Puede ser que nos dejáramos influenciar por opiniones... puristas, digamos.


Un penúltimo recuerdo para este recuerdo del 25 aniversario de su fallecimiento. 
En el libro Crónicas del Festival Internacional del Cante de Las Minas. La Unión 1961-2001, su autor, Asensio Sáez, hablaba sobre la edición del Festival de 1989, que contaba con el mayor presupuesto de su historia. Buena parte de él para pagar el caché de Camarón (dos millones de pesetas, una cantidad que no cobraba nadie). El cantaor no se había presentado en otra edición anterior (1985) y a poco de empezar la gala nada se sabía de él. Hasta que: "¡Camarón ha llegado hace cinco minutos!", anuncian los presentadores. El Mercado tiembla. Tras unos minutos de espera, todavía, la presencia de Camarón, acompañado de Tomatito, su guitarrista. Al fin, su actuación, su entrega total al público, esto importa. Su voz se hace entonces quejido, treno, clavelón de sangre, lumbre de fragua, cal de fachada, paso de Semana Santa. 'Y el público lo escucha en pleno delirio -pluma de Álvarez Caballero en el País-, jaleándole clamorosamente, celebrando de manera estentórea cada ¡ay! suyo, casi en trance de histeria'. Es el enajenado éxtasis, la glorificación del cantaor. La apoteosis de Camarón.